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Diario YA


 

Editorial: "Bajarse al moro"

De los muchos aspectos verdaderamente vergonzosos que caracterizan a este gobierno socialista que nos hemos merecido (por nuestros pecados), uno de los peores ha sido el comportamiento tan indigno que caracteriza las “relaciones diplomáticas” (por referirnos a ello de alguna forma) con el vecino reino de Marruecos. Todo en esa relación es vergonzoso, lamentable e hiriente para los españoles, que vemos cómo una y otra vez somos perjudicados y engañados.

En realidad, ese complejo hacia el reino alauí no es exclusivo de este Ejecutivo, sino que viene de lejos (en concreto, desde hace treinta años), pero quizá haya sido con Rodríguez Zapatero con quien se han alcanzado cotas más altas de indignidad política e institucional. Son muchos los ejemplos a los que aludimos: el famoso mapa del expansionismo marroquí como fondo de una sonrisa zapateril, las continuas provocaciones sobre Ceuta y Melilla, o el lamentable comportamiento de las autoridades que comanda el sátrapa de Mohamed VI en relación con un número importante de inmigrantes magrebíes que llegan a España fundamentalmente para delinquir.
 
Pero el incidente ocurrido ayer con una delegación española que acudió a una reunión convocada por la aduana marroquí, es de los sucesos más abochornantes que uno puede conocer como español. Nada menos que un jefe de fronteras de la Policía y un teniente coronel de la Guardia Civil fueron prácticamente linchados por una turba de delincuentes y exaltados que a punto estuvieron de cometer una barbaridad. Y todo, después de que las autoridades alauíes presentes en la reunión pusieran pies en polvorosa (en la mejor tradición de nuestros queridos vecinos del sur).
 
Lo peor no es tener noticia de hechos tan desgraciados y lamentables cometidos sobre compatriotas que acudían a instancias de las autoridades marroquíes a una reunión. Lo peor y más grave es que nadie del Ministerio que dirige el inefable Moratinos ha dado una explicación al respecto, ni ha hecho ninguna gestión para garantizar que algo así no vuelva a repetirse, ni por supuesto ha elevado la menor queja al monarca-dictador con el que tan bien se llevan nuestros políticos.
 
¿Hasta cuándo tendremos que soportar los ciudadanos españoles escenas tan vergonzosas?, ¿tan difícil es mostrar un poco de dignidad en las relaciones con los demás países?, ¿nunca habrá un gesto contundente, una actitud suavemente hostil, un reproche, una mueca de desprecio, un puñetazo aunque sea en la mesa? Mucho nos tememos que no. Aquí la única respuesta posible a los desplantes y las amenazas es una sonrisa de oreja a oreja y una mano abierta al “diálogo”. Es lo que hemos votado.

Domingo, 21 de Septiembre de 2008.

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