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Diario YA


 

Sacar rédito al tránsito entre la tesis y el trabajo

En su libro Cómo se hace una tesis, técnicas y procedimientos de investigación, estudio y escritura, Umberto Eco explicaba cómo hacer una Tesis doctoral de manera pragmática y realista. También algo que puede sorprender a muchos: cómo recuperarse de ella.

¿Es necesario un tiempo de recuperación después de la tesis?
Además del crecimiento personal que algunos autores de aprobare.es afirman haber alcanzado una vez conseguido el título de doctor, se necesita suerte, logística y un plan bien trazado para amortizar el esfuerzo de hacer una tesis sin perecer en la fase de recuperación post tesis. Solo así se puede sacar provecho del título, más allá del prestigio o el punto extra que otorga en (algunas) oposiciones.

¿Qué es un año sabático o gap year?
En teoría, un gap year es un año de descanso de cualquier actividad productiva (económica o académicamente) que se dedica a cultivar intereses personales. El nombre en castellano se toma de la palabra hebrea para el día semanal de descanso y meditación šhabbat (שַׁבָּת).
Para muchos es también un tiempo de transición y reflexión entre dos momentos de la cuadriculada dinámica de vida que nos imponemos:

1.    Aprender a trabajar jugando
2.    Aprender a trabajar estudiando
3.    Pasarnos la vida trabajando

Mal entendido, el año sabático tradicional puede considerarse un volver al “jugar” inicial, antes de pasar a la fase de trabajo que ocupará el centro del resto de nuestra vida. Como una evasión justificada de las responsabilidades.
Idealizado hasta el extremo, muchos tratan de sacarle jugo en su CV a este “año de parón”, rentabilizándolo como signo diferenciador, en un mercado laboral que en realidad está saturado de títulos de educación superior. Pero este intento puede resultar vano: en el mercado español la norma general es justificar cualquier “hueco” (gap, en inglés) en el currículo.

¿En qué debe emplear un doctorado el tiempo de transición hacia el mercado laboral?
Desde que un titulado universitario salta al mercado laboral hasta que consigue una oferta acorde con lo que ha estudiado, pueden pasar meses. A veces años. El año sabático (elegido o impuesto por las circunstancias) debe interpretarse como una oportunidad para invertir en:

•    Conocer cómo funciona y hacia dónde se dirige el mercado laboral en el que queremos insertarnos.
•    Implementar las habilidades que hemos adquirido durante nuestra formación.
•    Potenciar todo lo que nos diferencia positivamente del resto de candidatos.
•    Formarnos una idea real de la compatibilidad entre el futuro laboral que nos espera y la vida personal que tenemos o a la que aspiramos.
•    Mostrarnos en continua formación e interesados en mejorar, de cara a un posible contratante.

Es cierto que también es el momento que muchos eligen para aprender o mejorar (practicando en el extranjero) sus conocimientos en idiomas. También para aceptar contratos de subsistencia, más o menos relacionados con el ámbito laboral en el que intentan abrirse un hueco.
Si partimos de la base de que tener un título de doctor ya nos convierte en especialistas de alta cualificación, resulta especialmente conveniente continuar profundizando en esta brecha durante el año sabático: no importa si se trata de un impasse buscado o soportado.